domingo, 11 de noviembre de 2007

Palabra a palabra, el cruce de Chávez que motivó el enojo del Rey

Fuente: Periodismo de Verdad

Esta es la trascripción del choque verbal entre el Rey de España, el presidente venezolano, Hugo Chávez, y el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, durante la clausura de la XVII Cumbre Iberoamericana, en Santiago.

-Zapatero: "Estamos en una mesa donde hay gobiernos democráticos, que representan a sus ciudadanos en una comunidad iberoamericana que tienen como principios esenciales el respeto. Se puede estar en las antípodas de una posición ideológica, no seré yo el que esté cerca del ex presidente Aznar, pero el ex presidente Aznar fue elegido por los españoles, y exijo, exijo...

-Chávez: Dígale a él que respete.

-Zapatero: Exijo que tú..., un momentín...

-Chávez: Dígale lo mismo a él.

-Zapatero: Exijo ese respeto, por una razón, además...

-Chávez: Dígale lo mismo a él, presidente.

-Zapatero: Por supuesto.

-Chávez: Dígale lo mismo a él...

-Rey: ¿Por qué no te callas?

-Bachelet: Por favor, no hagamos diálogo, han tenido tiempo para plantear su posición, presidente, termine.

-Chávez: Podrá ser español el presidente Aznar, pero es un fascista y es un...

-Zapatero: Presidente Hugo Chávez, creo que hay una esencia y es que para respetar y para ser respetado, debemos procurar no caer en la descalificación. Se puede discrepar radicalmente de las ideas, denunciar los comportamientos, sin caer en la descalificación. Lo que quiero expresar es que es una buena forma de poder trabajar entendernos en favor de nuestros pueblos, que nos respetemos, a los representantes democráticos, y pido -presidenta Bachelet- que ésa sea una norma de conducta en un foro que representa a los ciudadanos, que respetemos a todos nuestros dirigentes, a todos los gobernantes y ex gobernantes de los países que formamos esta comunidad. Creo que es un buen principio y deseo fervientemente que ése sea un código de conducta, porque las formas dan el ser a las cosas, y se puede discrepar radicalmente de todo respetando a las personas, ése es el principio para que uno luego pueda ser respetado. Estoy seguro que toda esta mesa y todos los latinoamericanos quieren que todos los gobernantes democráticos (...) seamos respetados, hoy (ALZA LA VOZ) y mañana, aunque discrepemos profundamente de las ideas que tengamos- Aplausos.

-Chávez: El gobierno de Venezuela se reserva el derecho a responder cualquier agresión en cualquier lugar, en cualquier espacio y en cualquier tono.

sábado, 10 de noviembre de 2007

domingo, 4 de noviembre de 2007

Causa - Efecto


Las elecciones ya pasaron, ya todos sabemos quién ganó y creo que, fuera de decir que estoy decepcionado pero no sorprendido por los resultados, no hace falta más. Pero lo que sí dejó esta semana post-electoral fue un punto para reflexionar.

Un dato que no es para nada menor -justamente por eso Alberto Fernández lo tocó con dureza el lunes- es la histórica negativa capitalina por votar al peronismo salvo por aquella lejana oportunidad en la que ganó Erman González (sí, ese que estaba con Menem, cuando todos votaban a Menem...). Y sin duda el primer análisis que un despistado opinador post electoral haría es: "Y claro, si allá no hay pobres, todos tienen guita... qué los van a votar a los peronistas!!!"

A partir de esto me surge una gran duda: ¿¿¿En Capital Federal nunca gana el peronismo porque es el distrito más rico, o es el distrito más rico porque nunca gana el peronismo???

Recorriendo la red de redes me dí con que los porteños consideran que su renuencia a votar al partido adorador de la Dama Buena que regala lo ajeno se da por la mayor "cultura e inteligencia" que tienen respecto de los provincianos. Incluso leí que decían que los porteños eran más honestos que los corruptos de las provincias.

Yo estoy completamente seguro que la cultura, educación e instrucción son sólo un efecto de la misma causa que libera a los porteños de votar al movimiento del corazón y los sentimientos: el poder adquisitivo y la virtual independencia que tienen sus ingresos de las decisiones del Estado. Digo virtual porque en realidad el Estado subsidia a la Ciudad de Buenos Aires por muchos millones de dólares manteniendo su transporte público y su policía por dar dos ejemplos sólo que el ciudadano no nota esas "ayudas indirectas".

Las ayudas que el ciudadano sí nota son aquellas en las que el político le da en mano, ya sea un puesto en la administración pública, un plan social, colchones, zapatillas, etc. En el interior del país la mayor parte de la población depende directamente del Estado ya que las inversiones privadas fueron sistemáticamente auyentadas por los gobiernos provinciales que necesitan mantener a la población pobre y por consiguiente ignorante para poder mantenerse en el poder y desfalcar sin denuncias ni oposición.

Alberdi le repetía hasta el hartazgo a Sarmiento en una de sus tan promocionadas discusiones que no podía educar o culturizar a gente que se muere de hambre. El primer paso debe ser la prosperidad y por consiguiente la producción.

Es entonces que tanto porteños como habitantes de las provincias deben apuntar hacia el mismo lado: la federalización del país. Los mismos porteños deberán luchar contra los subsidios, la coparticipación actual y los impuestos nacionales. Si ellos acompañan en la lucha a las provincias se verán beneficiados ellos mismos, ya que no sólo se desharán finalmente del populismo nacional, sino que dejarán de ser blanco de todas las corrientes migratorias del país y de países vecinos, lo que promueve la creación de villas, dificulta el pleno empleo que Bs. As. debería tener por su nivel de industrialización y por consiguiente afecta a su seguridad.

Pero para esto las provincias deben iniciar su lucha. Deben exigir lo que es suyo y no esperar que desde allá se lo devuelvan. Deben dejar de mantener a un Estado Nacional que lo único que hace es esclavizar sus habitantes. "Debemos" concientizar a la población de que no nos están regalando nada, sino que nos dan migajas de los que es nuestro. Cuando lo logremos, comenzaremos a tener ese país que Alberdi soñó; el país que nosotros soñamos.

sábado, 3 de noviembre de 2007